Los visitantes llegan, se instalan en su habitación y en cuestión de horas el flechazo es total. Les da ¿alamitis¿. Es probable que les este reservado un copetín en el ¿cuarto de vidrio¿, algo así como el epicentro de la casa, ámbito para juegos, degustaciones de excelentes vino y largas conversaciones. Después de las dos tradicionales campanadas que invitan a pasar al comedor hay que esperar los manjares que surgen de la cocina. Si brilla el sol se almuerza al aire libre, frente a la pileta. De noche, en verano, también se come al aire libre con velas y candelabros de plata. Y tampoco faltaran los asados frente a la acequia, mirando las viñas a la sombra del aguaribay.
Calle Bombal S/n,, San Rafael . , Mendoza (Argentine). Para adentrarse en los secretos de esta antigua finca mendocina, solo tiene que situarse a 10 kilómetros de San Rafael y cruzar los portones de hierro de Los Alamos, donde historia, arte y hedonismos varios se fusionan en una alianza perfecta de confort y halagos espirituales.